Nintendo tenía un almacén lleno de placas del fracasado Radar Scope y encargó a un diseñador novato reconvertirlas: Shigeru Miyamoto inventó al gorila, la damisela y a Jumpman, un carpintero bigotudo que pronto sería rebautizado Mario en honor al arrendador de la oficina americana. Universal demandó por King Kong y perdió. De aquel reciclaje de emergencia nació la empresa de videojuegos más influyente del mundo.
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