Dragon Breed es un arcade de acción de Seibu Kaihatsu de 1989 en el que el protagonista cabalga un dragón que escupe fuego mientras avanza por niveles de scroll lateral de ambientación medieval-fantástica, enfrentando criaturas y jefes de gran tamaño. Es célebre entre los coleccionistas por su dificultad exigente y su ritmo frenético. Se lo recuerda como una de las propuestas más intensas del catálogo de acción de fantasía de fines de los 80, con una estética que combina lo medieval con el diseño de enemigos exagerado típico del arcade japonés de la época.

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