Dragon Spirit envuelve la fórmula del disparo vertical en una narrativa de fantasía poco habitual para el género: el protagonista se transforma en un dragón capaz de disparar tanto hacia adelante como hacia abajo, lo que suma una capa táctica a la esquiva de proyectiles. La dirección de arte, con criaturas y escenarios de raíz mitológica, lo distingue de sus contemporáneos de ciencia ficción.
Es una de las piezas más queridas del catálogo temprano de Namco en el género, con una identidad visual y sonora que sostiene bien el paso del tiempo, y sentó base para secuelas y una franquicia menor propia.

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