Galaga 3 —la denominación que recibió en algunos mercados la actualización que Namco hizo de su clásico de 1981— mantiene la fórmula esencial de la saga: una nave fija en la parte baja de la pantalla dispara contra formaciones de insectos alienígenas que descienden en oleadas coordinadas, con la posibilidad de que un enemigo capture temporalmente a la nave del jugador para duplicar la potencia de fuego si se la rescata. La revisión ajusta la velocidad y la agresividad de los patrones de ataque respecto al original.
Es una pieza más dentro de la larga tradición de Namco de refinar sus propios clásicos sin reinventarlos del todo, en la misma línea que haría después con Galaga '88. Para el público que ya conocía el Galaga original, ofrecía un desafío renovado sin perder la identidad que hizo del juego un pilar del género de formación.
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