Garou: Mark of the Wolves retoma la ciudad de South Town una década después de los hechos de Fatal Fury, con un plantel renovado —Rock Howard, hijo del villano Geese Howard, a la cabeza— y un sistema de combate que introduce el Just Defense (una parada perfecta que recompensa el timing exacto) y el T.O.P., una zona de vida en la que el personaje entra en un estado de poder incrementado. Las animaciones, dibujadas a mano con un detalle inusual, todavía se citan como una de las cumbres técnicas del fighting game en 2D.
Es, para buena parte de la comunidad de jugadores de lucha, el mejor juego que sacó SNK para Neo Geo, y funcionó como un cierre de lujo —aunque no planeado como tal en su momento— para la saga que había arrancado con el primer Fatal Fury en 1991.

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