Haunted Castle, publicado por Konami en 1988, traslada al arcade la fórmula que la saga Castlevania venía puliendo en consolas: un guerrero recorre un castillo gótico infestado de criaturas -momias, murciélagos, esqueletos- atacando con un látigo mientras salta entre plataformas. Es, de hecho, el único título de la saga pensado originalmente para el arcade. Su dificultad, considerada muy exigente incluso para los estándares del género en esa época, explica en parte por qué quedó como una rareza de culto frente al reconocimiento que sí alcanzaron las entregas domésticas de la franquicia.

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