The King of Dragons combina la estructura de golpear y avanzar del beat 'em up con elementos claros de rol de fantasía: los personajes suben de experiencia, equipan armas mágicas encontradas en el camino y enfrentan criaturas como orcos, trolls y dragones a lo largo de escenarios medievales de scroll lateral. Corrió sobre la placa CPS-1, la misma familia de hardware que sostenía a Street Fighter II en la misma época.
Es uno de los beat 'em ups de fantasía mejor considerados del catálogo de Capcom de comienzos de los noventa, junto a Knights of the Round, y sigue siendo recordado por su ambientación de espada y hechicería, poco habitual dentro de un género que solía preferir escenarios urbanos contemporáneos.

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