4-7-11 lleva por título una combinación que huele a mesa de dados y a salón de juego, y todo en su presentación apunta a un programa de azar doméstico: partidas cortas, apuestas simbólicas y la computadora como banca infatigable. Era un género abundante en las bibliotecas de aficionados, fácil de programar y de compartir.
No hay créditos ni casa editora documentados con firmeza, de modo que su ficha es la de tantos discos de la escena europea: un pasatiempo anónimo que sobrevivió por coleccionismo más que por fama, y que hoy funciona como postal de cuando la computadora familiar también hacía de casino de bolsillo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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