5200 Doom es obra del programador Jeffry Johnston, quien lo publicó en 2002 como pieza de dominio público: una demostración técnica que buscaba ver hasta dónde se podía estirar el hardware del 5200 -una consola sin capacidad gráfica pensada para nada parecido a un shooter en primera persona- para insinuar, aunque sea de manera esquemática, la sensación de moverse por los pasillos de Doom. No es un juego completo sino un ejercicio de programación que demuestra los límites y las posibilidades del sistema. Sobrevive hoy como curiosidad de la escena de programadores aficionados al 5200, más cerca del ejercicio de ingeniería que del entretenimiento convencional. Vale la pena conocerlo por lo que representa: la voluntad de un puñado de programadores de seguir empujando una máquina de los años ochenta mucho después de que la industria la diera por muerta.
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