Admirandus suena a manuscrito medieval o a hechizo de biblioteca prohibida, y eso es prácticamente todo lo que el título nos regala. Es el tipo de rareza que uno encuentra hurgando en las colecciones europeas de Atari: un nombre imponente y ninguna documentación que lo respalde.
No hay créditos verificables, así que la ficha se queda en lo honesto: un misterio en latín esperando a que algún valiente lo explore y nos cuente. Si algo enseña la arqueología del software, es que estas cajas sin etiqueta a veces esconden sorpresas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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