Strange Odyssey es el número seis del canon de Scott Adams, pionero absoluto de la aventura de texto hogareña. La nave del jugador queda varada en un asteroide remoto y hay que rastrear cinco tesoros de civilizaciones extintas antes de reencontrarse con la nave nodriza.
Su intérprete de verbo y sustantivo parece espartano hoy, pero en 1979 meter un mundo entero en pocos kilobytes era brujería. En las Atari de 8 bits circuló en versión ilustrada dentro de la línea SAGA. Paciencia, lápiz, papel y mapa: así se jugaba entonces.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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