AdventureWriter pertenece a la familia de creadores de aventuras que democratizaron el género en los 80: sistemas que permitían definir habitaciones, objetos y respuestas del analizador sin escribir una línea de código de máquina. Es el pariente americano del célebre The Quill de Gilsoft, distribuido en Estados Unidos por Codewriter para varias plataformas domésticas.
Con herramientas así se construyó buena parte de la aventura amateur de la década: títulos caseros vendidos por correo o regalados en clubes de usuarios. Como pieza de catálogo vale doble, porque no es un juego sino la fábrica de la que salieron muchos.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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