Alienation juega con una palabra doble: extrañamiento y, claro, aliens. Es un nombre más sofisticado que el promedio de los tiroteos espaciales, de esos que sugieren una pequeña ambición atmosférica por parte de su autor, aunque el catálogo no conserve créditos ni año que permitan confirmar quién estuvo detrás.
Piezas así son el pan de cada día de la conservación del software europeo de Atari: discos que sobrevivieron en colecciones privadas con más incógnitas que certezas. Queda el nombre, queda el programa, y queda la invitación a descubrir qué quiso decir su creador con un título tan cargado.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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