Nació del fenómeno de Angry Video Game Nerd, la serie web de James Rolfe que revisa con humor y bronca los peores juegos de la historia: como parte de una campaña de financiamiento colectivo que produjo varios juegos con la estética del personaje, este título homenajea al boxeo ochentoso del 2600 con sprites deliberadamente toscos y una vuelta de tuerca cómica sobre el género.
Es un homebrew moderno, hecho por y para la comunidad retro, más un gesto de cariño hacia la consola que un intento de innovar: la clase de cartucho que solo existe porque alguien todavía se toma en serio programar para hardware de 1977.

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