City out of Bounds suena a cartel de advertencia y a promesa al mismo tiempo: una urbe donde no habría que entrar y un juego que invita a hacerlo igual. El archivo europeo de Atari guarda muchas de estas piezas fronterizas, sin caja ni manual que las explique.
Sin datos duros para ofrecer, la redacción la deja anotada como incógnita elegante: una ciudad esperando visitantes con espíritu de explorador.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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