Darklyte II escribe «luz» con esa y griega que los 80 usaban para dar aire de fantasía épica a cualquier sustantivo, y el numeral romano confirma que hubo una primera entrega en alguna parte. Más allá del nombre, el catálogo no conserva créditos ni descripciones que permitan reconstruir la propuesta con seriedad.
Queda archivado entre las incógnitas del fondo Atari, con su título de contradicción luminosa como único testimonio. La escena aficionada produjo miles de estas secuelas domésticas; que sobrevivan sus bits ya es pequeña victoria de la conservación.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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