Defensor —así, castellanizado— hace pensar en la estirpe de los defensores espaciales que fundó cierto clásico de Williams: horizonte que se desplaza, amenazas que caen, dedo que no descansa. El registro del catálogo no confirma parentescos: sin créditos, sin fecha.
Como tantas piezas del archivo europeo, es un cartel de neón sin local a la vista. La hipótesis dispara; la partida confirma.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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