El título sugiere una fórmula de disparo contra criaturas fantásticas —dragones y afines—, un tema poco explotado dentro del catálogo europeo no oficial del 2600, dominado sobre todo por clones de naves espaciales. No hay fuentes confiables que permitan reconstruir con precisión el estudio detrás de su desarrollo ni el detalle exacto de su jugabilidad.
Se conserva hoy como una pieza más de la escena de editoras europeas sin licencia que sostuvo al 2600 en el continente bastante después de su declive comercial en Estados Unidos.

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