Fish! (Magnetic Scrolls, 1988) arranca con una de las premisas más gloriosas del género: sos un agente interdimensional que, entre misión y misión, descansa en el cuerpo de un pez de pecera. Desde ahí, la aventura salta entre mundos con el humor británico más fino y la prosa impecable que era marca de la casa.
Los de Magnetic Scrolls demostraron acá que se podía ser absurdo y sofisticado a la vez: acertijos ingeniosos, escenarios delirantes y un parser de lujo. Una joyita conversacional con escamas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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