Gato toma su nombre de la clase de submarinos estadounidenses de la Segunda Guerra y te sienta en el puesto de mando: cartas de navegación, torpedos contados y la eterna decisión entre atacar o desaparecer en la profundidad. Fue de los simuladores submarinos tempranos con vocación seria.
En la pantalla de la Atari, la guerra es más de paciencia que de reflejos: rumbo, velocidad, escucha. Cuando el destructor pasa encima y las cargas explotan cerca, el silencio del living se vuelve parte del juego.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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