En el arcade, "Ikari Warriors" definió buena parte de lo que después sería el género run and gun con vista superior: dos comandos avanzando contra oleadas de soldados, tanques y bases enemigas, con un joystick giratorio que permitía apuntar independientemente de la dirección de movimiento. La adaptación a Atari 2600 recorta esa ambición a lo que el hardware de 1977 podía ofrecer casi una década después de su lanzamiento.
Es una rareza dentro del catálogo tardío de la consola, prueba de que incluso títulos arcade de mediados de los 80 con pretensiones más grandes terminaron, de una forma u otra, encontrando su versión más humilde en el 2600.

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