El título lo pone todo sobre la mesa: hay un conde llamado Frozarda, hay una mansión y hay, con seguridad, secretos detrás de cada cortina. La escena francesa de Atari cultivó con cariño estas aventuras de misterio doméstico, herederas del gusto galo por el enigma con candelabros.
Los créditos precisos de esta producción no llegaron firmes hasta nosotros, así que la ficha no abre puertas que no tiene. Queda la invitación gótica: pasar, husmear y averiguar qué esconde el señor conde.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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