MiG-29 Fulcrum (Domark, 1990) ofreció lo que ningún manual de la OTAN: sentarse en la cabina del caza soviético más mediático del final de la Guerra Fría. Programado por Simis —con ingenieros venidos de la industria aeronáutica—, ponía misiones en escenarios diversos con misiles Aphid, cohetes y cañón a discreción.
Llegó a Atari ST, Amiga y compatibles, y al año siguiente tuvo edición mejorada. Para el aviador de living era el fruto prohibido: la estrella roja en el fuselaje y el living convertido en espacio aéreo hostil.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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