Punt, en el habla británica, es apostar: arriesgar unas monedas con más ilusión que método. Punt II lleva número de secuela y aroma de timba amistosa, aunque los archivos no confirmen si se trata de apuestas, remo o cualquier otra acepción del escurridizo verbo inglés.
Esta ficha no dobla la apuesta con datos inventados: registra el misterio y deja la banca abierta. Si alguien descubre qué se juega exactamente en Punt II, esta revista paga la crónica con intereses.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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