ST Invaders hace lo que su nombre promete: rendir tributo al clásico fundacional de los marcianitos desde el Atari ST, con las filas alienígenas bajando al compás y las barricadas deshaciéndose como siempre. Los homenajes de la comunidad mantuvieron viva esta liturgia en cada generación de máquinas.
Estas versiones circulaban por el circuito de dominio público, ese ecosistema generoso de discos compartidos en clubes y revistas. El original es eterno; sus nietos de 16 bits, la prueba de ese cariño multiplicado.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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