The Cave apela al escenario primigenio del videojuego: la caverna, ese útero de piedra donde nacieron las aventuras desde los tiempos del Colossal Cave original. Un título así es promesa arquetípica: oscuridad, ecos y algo brillante al fondo que justifica el riesgo.
Sobre esta edición atariana los archivos apenas susurran, y la ficha no enciende antorchas de fantasía. Queda la boca de la cueva abierta, como hace milenios, esperando al siguiente valiente con lámpara y curiosidad.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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