Wacky Darts lleva el deporte de taberna al terreno de la caricatura: dardos clásicos, sí, pero enfrentando a una galería de personajes estrafalarios con estilos y trampas propias, en la línea del humor budget británico de comienzos de los noventa. El pulso es serio; el ambiente, cualquier cosa menos.
Los dardos digitales eran ciencia exacta disfrazada de juerga: triple veinte, cierre en doble y aritmética mental a velocidad de pub. Con rivales así de pintorescos, hasta perder tiene gracia.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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