Konami convierte su propia saga de terror en parodia: el hijo de Drácula despierta y recorre fases luminosas repletas de guiños a Castlevania, cambiando el látigo por bolas de energía y transformaciones en murciélago. El tono es abiertamente caricaturesco y el diseño, mucho más generoso que el de la serie madre. Exclusivo japonés en su día, hoy reivindicado como pequeña joya.

Si te gustó este