Plataformas británico protagonizado por un pollo cuyo ataque consiste en picotear en picado desde el aire. Los niveles esconden globos que hay que reventar para avanzar, con una verticalidad y una densidad de secretos poco habituales en la portátil. Excéntrico hasta la médula, difícil sin ser injusto y con un carisma que le sobrevivió a su modesta acogida comercial.
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