Ripley recorre los conductos de la prisión de Fiorina 161 con lanzallamas y rifle de pulsos, liberando prisioneros contra reloj mientras los xenomorfos brotan de las rejillas. El diseño laberíntico y el cronómetro convierten cada fase en una carrera nerviosa por memorizar rutas. Adaptación áspera y exigente, más cercana a la angustia del filme de lo que solían permitirse las licencias.
Si te gustó este