Natsume firma un arcade de puzzle en el que un pingüino recorre tableros trazando líneas para cercar zonas y eliminar a los enemigos atrapados dentro. La herencia de Qix y Amidar es evidente, pero el ritmo es más rápido y la curva, más amable. Sencillo, luminoso y perfecto para partidas cortas: exactamente lo que pedía la portátil.
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