Jaleco toma la estructura del plataformas y sustituye al héroe habitual por un automóvil con ojos capaz de saltar. El resultado es un híbrido extraño donde se recorren fases laterales golpeando enemigos y encadenando brincos sobre ruedas. Exclusivo de Japón. Excéntrico incluso para los estándares de una consola que acumuló ideas raras a manos llenas, y por eso mismo memorable.

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