Ping-pong japonés para Game Boy, con partidos rápidos, efectos de bola y un planteamiento que privilegia el reflejo sobre la simulación. La brevedad de las partidas encaja a la perfección con el formato portátil y con el multijugador por cable de enlace. Exclusivo de Japón, donde el tenis de mesa tenía una presencia cotidiana que Occidente nunca le concedió.

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