Boxeo japonés para Game Boy, con combates a asaltos, gestión de la guardia y la búsqueda del hueco para el contragolpe. Sin licencias ni nombres reconocibles, apuesta por el reglamento y la lectura del rival antes que por el espectáculo. Exclusivo de Japón, en un catálogo que acumuló decenas de deportes sin apellido que Occidente nunca llegó a ver.
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