Taito lleva a la portátil a Bub y Bob, los dragones que atrapan enemigos dentro de burbujas y los revientan para convertirlos en fruta. Cien pantallas fijas, secretos escondidos tras acciones absurdas y una banda sonora que se queda pegada durante semanas. Uno de los diseños más queridos de los ochenta, y la conversión respeta lo esencial pese al recorte de pantalla.
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