Conversión portátil del clásico de Atari, donde una criatura segmentada baja serpenteando entre un campo de hongos que el propio jugador va modificando con cada disparo. Cada segmento alcanzado engendra un ciempiés nuevo, y ahí está la trampa. La cruceta no sustituye al trackball original, pero el diseño es tan sólido que aguanta la conversión y el paso de las décadas.
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