Continuación directa de la serie de Bandai en Game Boy, que amplía el catálogo de minijuegos y situaciones tomadas del anime. Como toda la saga, se dirige al público infantil japonés que veía a Maruko cada domingo. Nunca cruzó fronteras. Los detalles concretos de su diseño están mal documentados fuera de Japón, conviene decirlo.

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