Última de las entregas numeradas de Crayon Shin-chan en Game Boy, con un subtítulo que promete una gran transformación traviesa. Bandai cerraba así su ciclo con el personaje en la portátil monocroma. Exclusivo japonés, sin traducción, y con la misma escasez documental que arrastran sus hermanas. Un capítulo más de una saga que nunca nos tocó jugar.

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