Irem mandó a su carpintero furioso contra las ambiciones de un imperio robótico en esta entrega japonesa de Game Boy. Mismo esquema de plataformas y golpes contundentes, con enemigos cada vez más disparatados. La saga nunca fue sofisticada, y ahí está su gracia: un obrero enojado contra el mundo, resolviendo todo con la herramienta equivocada.

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