Adaptación de la película de 1990 protagonizada por Tom Cruise, aquella en la que Hollywood descubrió la NASCAR. La versión de Game Boy reduce el espectáculo a carreras en óvalo con la presión del pelotón encima. Cine de motores convertido en cartucho: rápido, ruidoso dentro de lo que el altavoz permitía, y muy de su década.
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