Taito adaptó a Game Boy su célebre simulador de conducción ferroviaria, un fenómeno en Japón donde la puntualidad del tren es asunto casi religioso. Aquí no hay enemigos: solo acelerar, frenar y detenerse exactamente en la marca, con el reloj vigilando. Exclusivo japonés y una de las propuestas más singulares de todo el catálogo portátil.

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