Frisky Tom llegó a Japón como una pieza más del catálogo de acción liviana que poblaba la Game Boy original, heredando el nombre de un arcade de comienzos de los 80. Es un juego que quedó fuera del radar occidental y sobre el que circula poca documentación firme.
Hoy funciona sobre todo como curiosidad de catálogo: un cartucho que representa bien la enorme cantidad de lanzamientos menores, sin gran despliegue de marketing, que sostenían semana a semana la vida comercial de la consola en Japón.

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