Port del arcade de 1981 en el que una rana debe atravesar una autopista congestionada y un río lleno de peligros para llegar a casa, uno de los diseños más depurados de la historia del videojuego. Esta versión para Game Boy se publicó en Estados Unidos en inglés y respeta la fórmula original casi sin concesiones.
Hoy sigue siendo un clásico inmediato: sin curva de aprendizaje, sin relleno, pura tensión de un solo vistazo. Es de esos juegos que explican por qué el arcade de los ochenta todavía funciona como diseño puro.
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