Game Boy Camera fue, ante todo, una cámara digital de bolsillo: capturaba fotos en escala de grises que luego podían imprimirse con la Game Boy Printer, editarse con marcos y efectos, o convertirse en munición para un puñado de minijuegos incluidos en el cartucho.
Más que un juego convencional, es un objeto de culto de la cultura Game Boy: parte de la fascinación que generó en su momento vino de esos minijuegos donde la propia cara del jugador -distorsionada, coloreada, integrada a una escena- se volvía el elemento central.

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