El nombre remite a una crónica o registro (kouroku) vinculado a figuras demoníacas del folclore japonés, un imaginario recurrente en el catálogo de acción y aventura de la Game Boy nipona.
Con información limitada disponible fuera de las bases de datos japonesas, es preferible describirlo con cautela: una pieza más del extenso catálogo local que nunca buscó, ni encontró, una audiencia internacional.

Si te gustó este