Carrot Crazy pone a Bugs Bunny como protagonista de una serie de niveles de plataformas cargados del humor slapstick característico de los Looney Tunes, con apariciones de otros personajes del elenco animado de Warner Bros.
Es una de tantas licencias de dibujos animados clásicos que Game Boy Color recibió con soporte multi-idioma para el mercado europeo, apostando al reconocimiento inmediato de sus personajes antes que a la innovación jugable.

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