NSYNC - Get to the Show llevó a Justin Timberlake y compañía a Game Boy Color en pleno apogeo de la fiebre de las boy bands de fines de los 90, con una propuesta pensada para acercar a sus fans al detrás de escena de un show en vivo a través de distintos desafíos y minijuegos. Es un producto muy propio de su época, cuando el fenómeno del pop adolescente generaba merchandising y licencias en absolutamente cualquier soporte disponible, videojuegos incluidos.

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