Pokemon Pinball reinventó el flipper tradicional convirtiendo cada mesa en un pequeño ecosistema Pokémon: golpear ciertos objetivos hacía aparecer criaturas para capturar dentro del propio juego, con un sistema de progreso que emulaba la sensación de completar una Pokédex sin salir de la lógica del pinball. El cartucho, además, incluía un pequeño motor de vibración para dar feedback físico en los golpes. Es uno de los spin-offs más ingeniosos de la franquicia, capaz de combinar dos géneros aparentemente incompatibles -el flipper puro y la colección de monstruos- sin que ninguno de los dos perdiera identidad.

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