Prince of Persia trajo a la Game Boy la aventura de plataformas creada por Jordan Mechner, célebre por usar rotoscopia para lograr un movimiento del personaje asombrosamente fluido para su época y por un diseño de niveles que castigaba con la muerte instantánea cada salto mal calculado. La adaptación portátil mantuvo esa tensión de precisión y memorización que definió al original de PC.
Sigue siendo una referencia obligada para entender cómo nació el plataformas cinemático, ese linaje que priorizó el peso del cuerpo y la credibilidad del movimiento por encima de la agilidad caricaturesca del resto del género.
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