Shadowgate Classic conserva la esencia de la aventura original: recorrer las salas de un castillo maldito, examinar objetos, resolver acertijos ambientales y, sobre todo, evitar la enorme cantidad de formas absurdas y crueles en que el personaje puede morir en el camino.
Es una de las adaptaciones más fieles al espíritu de la aventura gráfica clásica dentro del catálogo de Game Boy, un género que en la portátil tuvo mucha menor presencia que en el PC o las consolas de sobremesa de la época.

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